Cartas
Una carta llega siempre a su destino.
Lacan, J.
«Lenguaje vivo»
17 de noviembre, 1952.
Donald Winnicott a Melanie Klein
«Lo primero que deseo decirle es que puedo advertir lo molesto que resulta, cuando algo se desarrolla en mí por mi crecimiento y mi experiencia analítica, que mi deseo sea el de expresarlo en mi propio lenguaje. Es molesto porque yo supongo que todo el mundo quiere hacer lo mismo cuando sabemos que en una sociedad científica uno de los objetivos es encontrar un lenguaje común. Sin embargo, este lenguaje debe mantenerse vivo, ya que no hay nada peor que un lenguaje muerto.»
«Estilo»
11 de septiembre, 1899.
Dr. Sigm. Freud
Docente de enfermedades nerviosas en la Universidad:
«Caro Wilhelm:
Te agradezco de corazón tu empeño. Yo mismo ya había observado algunos descuidos y pasajes confusos por omisión, las otras mejoras serán fielmente volcadas. – «24. febr.» es un drama de destino de Houwald.¹ Por desdicha, hoy parte otro paquete de 30 hojas, falta mucho para que sea el último.»
«¿Originalidad?»
5 de junio, 1917.
«Muy apreciado colega:
Hace mucho que no he recibido una carta que me haya alegrado e interesado tanto, y que me haya movido a sustituir en mi respuesta la común cordialidad debida a toda persona extraña, por una sinceridad analítica.
Voy a intentarlo, pues: observo que Vd. me pide con urgencia que le confirme oficialmente que no es Vd. psicoanalista, que no pertenece Vd. al grupo de los adeptos, sino que más bien debe pasar por algo original, independiente.»
«Construcciones»
4 de diciembre, 1917.
Dr. Sigmund Freud responde a Lou Andreas Salomé
«Muy estimada señora,
Lo que pueda decirle así a la distancia, se lo diré. Donde hay humo hay fuego, de modo que es imposible que la niña no haya vivenciado nada que determine su pavor. Como es sabido, tampoco sirve de nada encerrar la belleza en la torre, el dios igualmente encontrará la manera de llegar a ella (Dánae⁶³)»
«Käfer»
29 de diciembre, 1897.
Dr. Sigmund Freud a Wilhelm Fliess
«Caro Wilhelm:
De regreso y nuevamente uncido, con el precioso regusto de nuestras jornadas de Breslau. Bi-B¹ resuena en mis oídos; pero todavía estoy demasiado bien como para trabajar en serio. El artículo para Paschkis ya está terminado en su primer tercio, un ensayo de Gartenlaube*, nada más.²
Por lo demás, sigo chapoteando valientemente en la Δρεκκοιο-gie.³ Enseguida, en las primeras jornadas, me fue deparada una pequeña interpretación.»
«Signorelli»
22 de septiembre, 1898.
Dr. Sigmund Freud a Wilhelm Fliess
«Caro Wilhelm:
Ya era tiempo de que regresara a casa, pero llevo apenas tres días aquí y ya se ha apoderado de mí todo el disgusto por la vienería. Es una miseria vivir aquí, y no es una atmósfera en la que se pueda conservar la esperanza de completar algo serio.
Me gustaría que estimaras en menos mi maestría y tenerte cerca para oír con más frecuencia tu crítica.»
