Carta Sigmund Freud a Wilhelm Fliess 11-9-99

B[erchtesgaden], 11. set. 99
Dr. Sigm. Freud
Docente de enfermedades nerviosas en la Universidad:
«Caro Wilhelm:
Te agradezco de corazón tu empeño. Yo mismo ya había observado algunos descuidos y pasajes confusos por omisión, las otras mejoras serán fielmente volcadas. – «24. febr.» es un drama de destino de Houwald.¹ Por desdicha, hoy parte otro paquete de 30 hojas, falta mucho para que sea el último.
Yo he terminado, o sea todo el manuscrito ha sido enviado. Mi estado de ánimo puedes imaginarlo, el acrecentamiento de la depresión normal tras el ascenso. Quizá no leas a Simplicissimus, que yo disfruto regularmente.² Conversación entre dos camaradas militares: «Ahora, señor camarada, se ha comprometido, ¿novia sin duda encantadora, bella, espiritual, atractiva?». – «’Si es por gustos, a mí no me gusta’». Ese es enteramente mi caso ‘ahora’.
Con la psicología las cosas están así, que haré depender de tu juicio si he de volver a retocarla o puedo atreverme en esa forma. A las cuestiones del sueño como tales las considero inatacables; lo que en ellas me disgusta es el estilo, que fue ‘enteramente’ incapaz de encontrar la expresión noble sencilla, y cayó en lo ingenioso, la búsqueda de imágenes, las digresiones. Lo sé, pero la parte en mí que lo sabe y sabe apreciar, desdichadamente no produce.
Que el soñante sea demasiado ingenioso, sin duda es cierto, pero no me concierne ni ‘envuelve’ un reproche. Todos los soñantes son de igual modo incurablemente ingeniosos, y lo son por necesidad, porque se encuentran en el aprieto de tener cerrado el camino recto. Si te parece, intercalaré en alguna parte una observación en ese sentido.³ El aparente ingenio de todos los procesos inconcientes se entrama de manera íntima con la teoría de lo chistoso y de lo cómico.⁴
Las noticias sobre tu madre y tus trabajos me alegran enormemente. ¿Cuándo podré saber algo sobre estos últimos? Al parecer, pronto, si ya es enteramente visible un primer cierre. Pero entonces, ¡desde el comienzo, nada presupuesto!
Que si he de ir a Berlín – vacilo todavía. Estoy profundamente deprimido, preferiría distraerme, pero no sé de nada que pudiera atraerme salvo Berlín. Italia está demasiado lejos, el tiempo es demasiado breve. Aquí se ha instalado el otoño, los pedemontes están cubiertos de nieve. Tengo un sentimiento como el usual después que tú partes tras una breve convivencia. Me aterra Viena, y me aterrará triplemente si regreso desde Berlín. Meras chifladuras, como ves; ahora soy evidentemente intragable, sólo hablaría del sueño, ¿llegaría aún demasiado temprano para el descubrimiento de la vida?⁵ Déjame vacilar entonces todavía un tiempo. Pero a causa de nuestro aniversario de bodas, iría sólo después del 15 de setiembre.
El desenlace en Francia me ha perturbado y amargado también.⁶ ¡Todo mi reconocimiento al proceder del gobierno alemán! No cabe ninguna duda sobre el lado del cual estará el futuro.
Los Breuer están todos aquí. Hasta ahora me he eximido con un encuentro. Espero que no lleguen a ser más.
Saluda a tu querida esposa y a los hijitos cordialísimamente de mi parte. Quizá nos veamos efectivamente.
Tu Sigm.»

¹ Ernst Christoph Houwald (1778-1845), autor de una serie de tragedias de destino en las que el héroe muere como consecuencia de un crimen cometido (a menudo incesto y parricidio). Der vierundzwanzigste Februar fue compuesto en realidad por Zacharias Werner (1809) (referencia de E. Zinn). No está claro el sentido de la cita que hace aquí Freud. (M/S)

² El texto original de Simplicissimus, año 3 (1898/99), Nr. 50, pág. 393 (referencia de G. Fichtner), con el título «Un descontentadizo» y relacionado con un dibujo de E. Thöny, dice: «Por lo demás, camarada se ha comprometido; ¿cómo es pues su novia, bonita, limpia, qué?». – «No sé, ¡a mí ella no me gusta!». (S)

³ Cf. la referencia a esta observación de Fliess en La interpretación de los sueños (Freud 1900a, pág. 304 n. 304) con una repetición casi literal del pasaje correspondiente de esta carta. (K/S)

⁴ Se refiere a la relación de lo chistoso y lo cómico con el proceso primario y lo infantil. De esta manera ya se anuncia aquí lo que sería pronto un interés de Freud y que tuvo su concreción en el libro sobre el chiste (1905c). Las raíces de estos intereses se pueden rastrear en los escritos de Freud; véase p.ej. la nota al pie conclusiva sobre el historial clínico de «Elisabeth v. R.» en Estudios sobre la histeria (1895d, pág. 251 n. 1). (K)

⁵ O sea, para las exposiciones de Ablauf des Lebens (aparecido en 1906), de cuya redacción Fliess se ocupaba por entonces. (S)

⁶ Sin duda la nueva sentencia condenatoria dictada contra Dreyfus en el proceso de apelación, del 7 de agosto al 9 de setiembre de 1899. (S)